El costo real de un proyecto de software que no llega a producción
Un proyecto que falla no solo cuesta lo que pagaste. Cuesta el tiempo perdido, la oportunidad que no aprovechaste y la confianza que tu equipo pierde en la tecnología.
Un proyecto de software que no llega a producción no cuesta lo que pagaste. Cuesta mucho más.
Los tres costos que nadie suma
1. El dinero que pagaste. Factura del proveedor, horas internas invertidas, licencias de herramientas, viáticos. Es el único costo visible, pero rara vez es el mayor.
2. El tiempo perdido. Seis meses esperando una solución que nunca llega son seis meses donde el problema original siguió costando. Si el problema era conciliación manual, eso son 6 meses × 40 horas al mes = 240 horas de trabajo que no debió existir.
3. La confianza erosionada. Cuando un proyecto falla, el equipo interno queda escéptico sobre el siguiente. Dirección empieza a ver los proyectos tecnológicos como gastos y no como inversiones. La siguiente iniciativa enfrenta resistencia antes de arrancar.
Por qué fallan los proyectos
No por la tecnología elegida. Casi siempre por decisiones tomadas en los primeros 30 días:
- Se define el alcance con base en una propuesta comercial, no en el proceso real.
- El usuario final no participa en el diseño.
- Nadie es responsable end-to-end del resultado — se fragmenta entre proveedor, TI interno y operaciones.
- No hay criterio claro de "terminado" — el proyecto flota meses sin cerrar.
Cómo evitarlo
Antes de firmar: que el proveedor pase una semana entendiendo el proceso. Que exista un dueño interno con autoridad real. Que el alcance esté escrito en términos de resultado operativo, no de entregables técnicos. Que haya un piloto de dos semanas antes de escalar.
La empresa que invierte en definir bien gasta menos, y llega a producción con más frecuencia.
Galaxy Technology
Consultoría de transformación digital para empresas en México.